Quien Soy

Hace ya algunos años, comencé a trabajar en el ámbito terapéutico. Desde entonces hasta este momento el camino ha sido increíble: cursos, seminarios, consultas, viajes y un sin fin de anécdotas que hacen que me considere muy afortunado por dedicarme a acompañar a las personas en procesos de cambio. Hoy puedo decir que nunca he aprendido tanto de mí como cuando me he dedicado a impartir clases. Poder enseñar y facilitar este conocimiento a las personas me hace enormemente feliz y agradecido.

La PNL, me ha permitido recoger mis experiencias y conocimientos, darles sentido y sacarles el máximo de aprovechamiento. Me ha ayudado a definir y clarificar mi camino, me ha facilitado la herramienta, hasta hoy más consciente y poderosa que he podido utilizar para conocerme; desde los aspectos más superficiales a los más profundos y a reconocer y a aceptar todo lo que hay en mí, tanto lo que me gusta como lo que no quisiera ni imaginar que existiera en mí. He podido entender y cambiar en mí procesos y comportamientos que me impedían conseguir mis propósitos y siempre desde mi experiencia he podido trabajar con otras personas, con la profunda intención de que juntos podamos abrir nuestras mentes y nuestros corazones con la seguridad de que entre todos podamos construir y conseguir un mundo mejor.

   
 

Mi historia:

Electrónico industrial de profesión, desde muy pequeño me encantaba desmontar y volver a montar cualquier aparato eléctrico o mecánico con la intención de arreglarlo o solo por el placer de montar y desmontar (reconozco que alguna vez me sobró alguna pieza). Años después ajustaba circuitos electrónicos y cambiaba engranajes gastados.

Monté mi primer proyecto consciente a los 20 años, todo un propósito y un sueño conseguido, un negocio de reparación de circuitos electrónicos. 10 años después un segundo y un tercero: una red de telefonía y comunicación y una empresa de reformas. Estudié pericia judicial, gestión de inmuebles y administración de fincas, y monté dos empresas de gestión de inmuebles. Todo en busca de una motivación que no llegaba.

Después de más de 18 años de electrónico, pensé que quería hacer otra cosa en la vida. Mi gran batalla comenzó cuando me di cuenta que me era imposible dejar mi trabajo, incapaz de dejar un negocio que para familiares y amigos era algo que tendría que ser para toda la vida: mi propio jefe, trabajo en abundancia, bien remunerado y mil factores positivos. Sin embargo yo lo vivía con angustia, estrés, aburrimiento y me entristecía profundamente, sensaciones que trascendían a otros aspectos de mi vida. ¿Qué estaba pasando para no poder desprenderme de lo que tenía?

Atrapado en mi antiguo sueño, tardé más de dos años en tomar la decisión. Miedo, presión, incomprensión, desesperanza, un pozo oscuro y sin fondo hacia donde parecía dirigirse mi vida.

Años más tarde comprendí que los hábitos, las costumbres, los comportamientos inútiles y las creencias  eran lo que me mantenía en esa situación, agarrado, con el propósito inconsciente de vivir en una seguridad irreal de lo que aquello me aportaba. Tomar la gran decisión de dejar mi trabajo y hacerlo marcaría el resto de mi vida.

 

Tomar la decisión fue difícil pero, hacerlo  fue todavía más. Luego, se abrieron infinitas posibilidades.

 

Fue fascinante descubrir lo que yo era capaz de hacer en contra de mí mismo y darme cuenta de que había cosas que me impedían conseguir lo que yo quería y avanzar hacia mis sueños.

Aquí comenzó un trabajo consciente; estudié  terapias energéticas, kinesiología, tensergética,  constelaciones familiares,  hipnosis, coaching, terapia regresiva…. No hubo forma de avanzar hasta que descubrí que lo único que no me dejaba conseguir mis propósitos estaba en mí, era yo mismo. Sólo cuando mi trabajo lo dirigí hacia mi interior fui capaz de entenderme, de volver a descubrirme y de poder amarme.

 

Hasta ese momento solo fui una máscara para poder mirarme al espejo. 

 

En la actualidad:

Posiblemente sigo haciendo lo mismo que hace muchos años atrás, busco ajustes y  engranajes que hagan que las personas se sientan mejor. Luego, como siempre, serán ellas las que decidan si los hacen o no.

Gracias a todos aquellos que me han facilitado que yo hoy pueda estar aquí haciendo lo que más me gusta: crear la oportunidad para que las personas aprendan una forma diferente de  pensar y de vivir. Y ante todo gracias a mí por mi tenacidad e insistencia en despejar todos los obstáculos que no me dejaban verme; gracias a todas esas partes oscuras  de mí, que no quería ver y que sólo deseaban enseñarme la forma más rápida de llegar hasta aquí.

 

Como dice mi amiga La Abuela Margarita  (Anciana indígena de tradiciones ancestrales, mexicana, defensora de la vida, la tierra y la continuidad):

 

“Yo soy Gran Espíritu y si tengo que adorar a alguien, me adoro a mi misma”